OIMAKU del malestar en la biblioteca

OIMAKU de aquella época en que, cada vez que estaba en una biblioteca relajado, disfrutando de la lectura, me sobrevenían unas horribles e irrefrenables ganas de ir al baño. Cuanto más me gustaba el libro que tenía entre manos, mayor era la urgencia. Era entre trágico y ridículo.